Lima, feb. 12 (ANDINA).- Este año se prevé la instalación de 100 máquinas purificadoras de aire, denominadas “superárboles” en Lima, beneficiando a un promedio de dos millones de limeños, anunció la organización Tierra Nuestra, mitigando el problema de la contaminación ambiental.
Se empezará instalando 20 Purificadores de Aire Urbano (PAU-20) en Surquillo y otras 80 en todo Lima este año. La meta es en cuatro años contar con 400 máquinas para dar aire purificado a ocho millones de personas que viven en Lima.
Esta tarde se inició el proyecto con el “sembrado” del primer en el cruce de las avenidas Angamos y Aviación, en Surquillo, del primer “superárbol”, PAU-20, que tiene la capacidad de filtrar 200 mil metros cúbicos de aire al día, absorbiendo el C02 como si fuera 1,200 árboles.
Jorge Gutiérrez, ingeniero líder del proyecto, explica que si bien esta máquina permite quitar el C02 y purificar el aire equivalente a cinco manzanas urbanísticas de cuatro metros de altura, no reemplaza a los árboles. “Nada puede sustituir a los árboles, hay que seguir sembrando. Esto sólo ayuda y evita que la contaminación progrese”, explica.

Se trata de una tecnología totalmente peruana. Aunque se dio algún avance en el tema en México y Chile, estos no se hicieron viables debido al tamaño de las máquinas y el alto consumo de energía.
En cambio el “superárbol” peruano, PAU-20, es una tecnología barata: sólo consume 2,5 kilowatts, lo mismo que una aspiradora de oficina. “Es decir que con 6.20 dólares por día podemos beneficiar a 20 mil personas”, explica Gutiérrez.
Actualmente ya tienen pedidos de México, Chile, EE UU, Colombia y Corea, para llevar el “superárbol”.
Recordó que se puede hablar de beneficio por radio de extensión sino por volumen ya que la masa de aire se mueve constantemente.
El “superárbol” reproduce el proceso de las plantas y se logra que todo el material particulado se deposite en una pequeña porción de agua con alto porcentaje de CO2, a su vez, dando al medio ambiente aire esterilizado, sin patógenos ni bacterias.
Gustavo Sierra Ortiz, alcalde de Surquillo, es uno de los convencidos de que todo Lima necesita de estas máquinas.
Y Tierra Nuestra ya anunció que Miraflores, San Borja, San Isidro, La Molina, Jesús María, Pueblo Libre, Comas, y el gobierno regional de Loreto ya se han interesado en el proyecto.
El burgomaestre explica que después de la verificación que haga la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), pondrán 19 “superárboles” más en su jurisdicción.
Sierra recordó que su comuna no ha invertido nada en el proyecto. Todo ha sido financiado por la organización Tierra Nuestra y las empresas privadas auspiciadoras.
Lamentó, en cambio, que la autoridad del Tren Eléctrico les haya enviado hace cuatro días un comunicado diciendo que en el área se construirá el tren eléctrico. Pero Sierra no se hace problemas y dice que de continuar el tema, reinstalarán el “superárbol” en la esquina misma del Instituto de Enfermedades Neoplásicas, a escasos metros del actual lugar.
Tecnología con auspicios
Gutierrez, por su parte, recuerda que si bien el superárbol, su financiamiento, mantenimiento y operación puede costar unos 100 mil dólares, este precio no se carga a la población, ni a los gobiernos locales ni regionales.
“El proyecto trata de crear aire purificado, y que la empresa privada, a través de patrocinios, se haga cargo del proyecto”. La manera de financiar es usar el superárbol como un panel publicitario, cuyo contrato se renueva anualmente.
Y el “superárbol” también está en evolución. Las siguientes máquinas que construyan incluirán un sistema para operar el aire y la información estará disponible en tiempo real en www.tierranuestrape.org, para todos los interesados en estudiar en tiempo real todo el problema de la contaminación en Lima.
Gutierrez recuerda que una ciudad como Lima tiene 15 microclimas diferentes y desarrollar un proyecto para monitorearlo es sumamente caro, por ello, dijo, la respuesta está en sensibilizar los auspicios de la empresa privada.
La universidad Agraria se ha unido al proyecto para trabajar la metodología de un mejor uso de la máquina y ver dónde se puede usar y dónde no.
El rector de esta casa de estudios, Luis Maezono Yamashita, explicó que dicha casa de estudios apoya este proyecto porque “es una idea que puede ser simple pero tecnología desarrollada puede hacer algo que no se tiene: purificar el aire contaminado”.
Explicó que su casa de estudios está preocupada por “todo lo que se la relación amigable que debemos de tener con el medio” y felicitó el trabajo de los cinco especialistas de Tierra Nuestra que crearon el “superárbol”.
El “superárbol” estuvo en exhibición año y medio en el Ministerio de la Producción, desde fines de 2007.
Tierra Nuestra ha patentado el producto en el Perú, EE UU y Colombia.
A diferencia de los niveles de contaminación, no hay un estándar de medición para limpiar el aire, en el tema trabaja Tierra Nuestra con las universidades peruanas.
La máquina funcionará las 24 horas del día. Cada seis horas se limpia. El agua con CO2 que desecha es recogida, pero también una empresa que cría algas está interesada en utilizar esa agua.
La universidad de La Molina hará seguimiento, pruebas, análisis sobre la contaminación y la purificación del aire limeño.
(FIN) JVV/RRR
<---Fin de Cita--->
Articulo Relacionado:
Ingenieros peruanos desarrollan un Superárbol para descontaminar ciudades
Es capaz de limpiar en un día el aire que respiran 20.000 personas
Un equipo de ingenieros peruanos ha desarrollado un sistema denominado PAU-20, con el que se pueden purificar 200.000 metros cúbicos de aire al día, es decir, la cantidad diaria de aire que respiran 20.000 personas. Los contaminantes del aire quedan fijados en agua mediante un proceso que produce aire limpio. Ya hay una instalación piloto en Lima, pero sus creadores esperan que el proyecto se expanda a ciudades de todo el mundo. El depurador, conocido como superárbol, proporciona asimismo valiosa información sobre la contaminación biológica ambiental y es capaz de fijar al día tanto CO2 como una hectárea de eucaliptos.
Por Yaiza Martínez.
Tendencias 21
En Perú, según la Dirección General de Salud Ambiental del país (DIGESA mueren anualmente unas 10.000 personas por enfermedades relacionadas con la contaminación aérea, una media de 27 personas al día.
En el caso de Lima, que se encuentra entre las 13 ciudades más contaminadas del país, el exceso de emisiones procedentes del parque automovilístico constituye una de las causas principales de esta contaminación aérea.
Esta situación animó a la compañía peruana Tierra Nuestra, especializada en la conservación del medio ambiente a través del diseño y la construcción de alternativas de energías renovables para procesos industriales, a crear el llamado Purificador de Aire Urbano PAU-20 o Superárbol.
Grandes volúmenes de aire
Según publicó el mes pasado el diario El Comercio, de Perú, se trata de un dispositivo que permite eliminar partículas en suspensión y gases contaminantes, como el dióxido de carbono, con la finalidad de limpiar grandes volúmenes de aire contaminado, en especial en aquellas zonas urbanas altamente contaminadas.
El Superárbol es capaz de purificar, eliminando polvo, gérmenes y bacterias, un volumen de aire de 8.334 metros cúbicos por hora, hasta llegar a los 200.000 metros cúbicos diarios, aseguran los ingenieros.
El aparato tiene un tamaño de cinco metros de alto por tres metros de ancho, pesa 1.200 kilogramos y precisa de 60 litros de agua para la destilación del aire contaminado. El aire y el agua, bajo condiciones termodinámicas adecuadas, logran equilibrar su entalpía (proceso de absorción termodinámico), produciendo la fijación de los contaminantes del aire en el agua en un proceso continuo.
De esta forma, el aire sucio entra por un lado de la máquina y, por el otro lado, sale aire puro. Los contaminantes quedan fijados en el agua, que es depositada en un desagüe, en forma de lodo estéril y agua no potable.
Apoyo institucional
En el año 2006, Rafael Rey, ministro de Producción de Perú, se comprometió a poner en marcha un plan piloto para llevar este sistema a los lugares más contaminados del país. Un prototipo está actualmente en funcionamiento en los exteriores de la sede el Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Turismo, en Lima.
Sin embargo, los impulsores del PAU señalan que para extender su uso a distintos puntos de la capital se necesita aún más apoyo por parte de las instituciones privadas y estatales.
Según ha explicado uno de sus creadores, Jorge Gutiérrez Muñoz, Gerente General de Tierra Nuestra, a Tendencias21, el Superárbol tiene la ventaja adicional de monitorizar los virus diseminados en los entornos urbanos, a través del análisis del subproducto resultante de toda la operación de limpieza del aire. Esta propiedad adicional permite determinar las bacterias o virus responsables de ciertas enfermedades que afectan a la población de manera cíclica.
La información sobre virus y bacterias que flotan en el ambiente sirve a su vez para establecer tratamientos médicos con antibióticos concretos, disminuyendo el abuso de antibióticos genéricos a los que se recurre muchas veces por falta de información sobre la microbiología que origina determinadas patologías, que a la larga minan el sistema inmunológico de la población.
Una hectárea de eucaliptos
Gutiérrez señala asimismo que el Superárbol PAU-20 es capaz de fijar un 8% del dióxido de carbono del aire tratado en el agua en un día de operación, lo que equivaldría aproximadamente a la labor de una hectárea de eucaliptos en ese mismo periodo de tiempo.
El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero. Los árboles fijan carbono a través de la fotosíntesis: toman las moléculas de dióxido de carbono y las convierten en oxígeno. De esta forma, fijan el carbono en la madera del árbol y se convierten en almacenadores de carbono.
Segun la FAO, la agricultura es cada vez más una posible vía para la mitigación del cambio climático mediante el almacenamiento de carbono en los suelos y en la vegetación. La creación de un Superárbol, aunque sea artificial, puede ayudar a este proceso natural.
Según Gutierrez, esta tecnología aspira a extenderse más allá de las fronteras nacionales, dado que hasta ahora no existía una posibilidad técnica de control de los contaminantes aéreos en entornos urbanos exteriores. El precio del PAU-20 es de 100.000 dólares, aunque pueden ser pagados a través de carteles publicitarios que se pegan en su amplia superficie.
Miércoles 09 Mayo 2007