Rostros y rastros de Sendero en Vizcatán

Cabecillas están perfectamente identificados y sus capturas son cuestión de tiempo

General EP Raymundo Flores llama a pobladores a trabajar codo a codo con las fuerzas del orden

Texto y Fotos: Leonidas Canchanya
Joaquín, Enviado Especial
La Razon

Cuando las Fuerzas Armadas instalaron hace dos años en el VRAE (Valle de los Ríos Apurímac y Ene) un Comando Especial Antisubversivo, con tropas especializadas combinadas del Ejército, Marina y Aviación, los cabecillas de la organización narcoterrorista “Sendero Luminoso” proclamaron la derrota de las fuerzas del orden y anunciaron que no cederían el control de sus campamentos en la zona de Vizcatán, al que elogiaban como el “santuario de la lucha armada”.

En los capítulos anteriores del presente informe exclusivo hemos mostrado a nuestros lectores el avance de las tropas antisubversivas. El jefe del Comando Especial, general EP Raymundo Flores Cárdenas, quien en unos días entregará la posta al general EP Ricardo Moncada Novoa, ha hecho un recuento de los golpes infligidos a las diezmadas huestes dirigidas por los hermanos Víctor, Jorge y Hernán Quispe Palomino, que tienen al narcotráfico como única e ilegal fuente de financiamiento.
Al comienzo de la lucha, como lo ha reconocido el general Flores, las fuerzas de élite del Ejército, Marina y Aviación, actuaban en Vizcatán prácticamente a “ciegas”, ante un enemigo invisible, escurridizo, que se decía invencible porque conocía la zona como la palma de su mano para emboscar y atacar por sorpresa a las tropas antiterroristas.

Han pasado dos años y esa situación ha cambiado notablemente. Ahora los comandos militares cuentan un amplio conocimiento del terreno y abundante información sobre la identidad de los cabecillas narcoterroristas, sus contactos con el narcotráfico y sus desplazamientos.

Están identificados
Ahora el enemigo ya tiene rostro y es ubicable, según manifestaron a LA RAZÓN agentes de inteligencia que operan en la zona de los combates.

Hay que añadir, además, la valiosa documentación escrita, fotográfica y fílmica incautada en los campamentos senderistas en las incursiones de la última operación “Excelencia 777”, y la aportada por los propios campesinos cocaleros, los “mochileros” o “cargachos” que transportaban la droga y que optaron por desertar del control de Sendero. Todos ellos han colaborado con informes invalorables sobre las fisonomías, conexiones familiares, contactos con narcotraficantes y las pugnas que existen entre los cabecillas.

También se incluyen los numerosos testimonios recogidos en las ciudades de Huanta y Ayacucho, sobre las presencias esporádicas de los hermanos Quispe Palomino en esas capitales, para sostener reuniones con sus cómplices que los apoyan en la propaganda subversiva contra las fuerzas del orden.

Los cabecillas narcoterroristas tienen cada vez más dificultades para realizar incursiones urbanas, porque la población ya cuenta con sus retratos y temen ser identificados y denunciados.

Sus perseguidores han detectado que los cabecillas del narcoterrorismo, con la finalidad de asegurarse la lealtad de la gente de su entorno y evitar delaciones o traiciones por el dominio del negocio de la coca, han generado en su entorno grupos formados por sus más cercanos familiares para que se encarguen de sus relaciones o contactos con el exterior del VRAE, como lo ejemplifica el propio caso los hermanos ayacuchanos Quispe Palomino y de “Alipio” que tiene como sus brazos a su joven conviviente y a su suegro.

“Estamos en el comienzo”
El propio general Flores confirmó esta nueva realidad que se vive en Vizcatán y la situación comprometida que rodea a los jefes del narcoterrorismo.

-¿Se puede decir que el grupo que dirigen los hermanos Quispe Palomino, pasan por un momento difícil?

-Están en una situación crítica. Lo que el país debe tener en cuenta es que la primera ofensiva en Vizcatán es apenas el comienzo de acciones de mucha mayor envergadura, el objetivo es acabar totalmente con Sendero y sus vínculos estrechos con el narcotráfico. Por eso les hago un llamado: Pongan las barbas en remojo, abandonen su sucio y criminal negocio y entréguense a las autoridades.

-¿Cuál es su recomendación ahora que se inicia una nueva etapa de la lucha contra el narcoterrorismo en la zona de Vizcatán?

- Bueno, ahora esperamos que en las zonas recuperadas, sus pobladores deben trabajar codo a codo con el comando militar del VRAE, que ahora estará a cargo del general EP Ricardo Moncada Novoa y con el comando policial de la Dinandro, que también debería tener su cuartel principal en Pichari para una coordinación más inmediata y no en Mazamari, donde se encuentra su base por estar muy distante.

Troika narcoterrorista
Resulta oportuno mencionar que las diezmadas fuerzas narcoterroristas de “Sendero Luminoso” están jefaturados por una troika de tres hermanos. Ellos son: Víctor Quispe Palomino, alias “camarada José”, mando político; Jorge Quispe Palomino “Raúl”, mando militar; y Hernán o Carlos Quispe Palomino, camarada “Gabriel”, quien se dice habría muerto en un enfrentamiento con las fuerzas del orden. Detrás de ellos, se encuentra como subjefe militar Leonardo Huamán Zúñiga, alias camarada “Fernando”, secundado por su conviviente “Zenia” y su suegro, cuya identidad es conocida y mantenida en reserva.

Copyright © larazon.com.pe

Escribe un cordial comentario