Tacna: Olvidada por el Perú
Reflexiones sobre la deuda que le tenemos a la Ciudad Heroica a propósito de la modificación de la ley del Canon
El Perú ha dado pasos enormes en cuanto a su futuro, aunque broten por sus poros pensamientos desconsoladores para el futuro, lo que torna nuestra fe en un sentido azaroso. La pobreza aumenta y los ricos se enriquecen más. Estamos situados en un terreno no tan grande como para garantizar que todos los resultados sean concluyentes.
Se precisa de la premisa, por así decirlo, en la justicia distributiva. Es de lamentar que hayamos perdido con el lenguaje político la forma de expresarlo. Estas son cuestiones espirituales, sin duda, pero tienen su correlación en el mundo material. Los gobernantes de turno deben limitarse a lo inmediato, a evitar los desórdenes sociales, las explosiones de la gente inmersa en su fatigoso destino.
Los motivos de las leyes deben ser llevados en el reino de lo cotidiano. No debo ser malinterpretado pero qué importa. He aprendido a no hacer caso a esas cosas. ¡Que cada persona piense como le parezca!
Muchas veces las normas legales, dictadas en muchos casos con rapidez, se han partido, se hacen pedazos, han caído en el caos.
Y sin embargo, nuestras palabras siguen iguales o peores. No nos adaptamos a la nueva realidad, falla nuestra memoria colectiva, pecamos de ingratos y desmemoriados.
Canon minero
El gobierno ha promulgado la Ley número 29281 como una zarza ardiente, como si el demonio le pisara los talones y tuviera ya el fin del debate entre las regiones de Tacna y Moquegua por la distribución del canon minero. Pero esta norma es un petardo que estallará pronto y es un atentado a la virilidad y civismo de los tacneños. Esta ley es un capricho de la caprichosa. ¿Malos asesores del Congreso? ¿Falta de capacidad intelectiva?
En años tan lejanos en el siglo anterior, Tacna estaba mucho menos invadido que ahora por el tráfico, por el ruido, por la mugre, por las tarimas de música vocinglera, y los vendedores ambulantes. Muy poco hicieron los gobiernos por Tacna después de su rescate de las garras de los chilenos. El dictador Odría realizó importantes obras públicas, unidades escolares, un lujoso hotel entonces de turistas, cuarteles. No debemos olvidarnos del presidente Alejandro Toledo Manrique y su obra a favor de Tacna, sobre todo en temas de agua potable y la construcción de un moderno estadio, acicateada ésta por el excelente Presidente de la Región ingeniero Julio Alva.
La deuda a Tacna
Debemos gratitud a Tacna y atraerle incisiones económicas capaces de crear buenos empleos para que logre su prosperidad económica y al equilibrio social, pero es necesario que el Estado actúe en justicia sobre el reparto del canon y no lo está haciendo con equidad y justicia notoria, mezclando las cuotas de minerales extraídos con Moquegua en beneficio de éste y desdeñar así el cálculo equitativo arbitrario del volumen de mineral extraído en cada Región por mitades.
Por ejemplo, hoy la educación en Tacna deja mucho que desear. El proceso educativo abre las puertas a la fuerza laboral para que la Región Tacna quede limitada a explotar tan sólo sus menguados recursos naturales. La enseñanza deber ser de calidad, con buenos profesores, bibliotecas bien dotadas. Los alumnos deben recibir enseñanzas en las asignaturas de lectura e interpretación de textos. Los estudiantes no leen porque las universidades y los colegios de Tacna no tienen libros, ni les incentivan el “vicio impune de leer e investigar”. El Estado negligente sólo provee de estantes de libros vacíos y material caduco que ningún beneficio prestan a Tacna.
A contramano del resto del mundo que procura explicitar toda información para la comunidad educativa (estudiantes y profesores) nuestra realidad demuestra lo oneroso que resulta comprar libros y revistas extranjeras que ahuyenta a los lectores.
En este aspecto, repetimos, Tacna no mejora. La Biblioteca Municipal, creada por Jorge Basadre Grohmann, cuando fue ministro de Educación, no compra tampoco libros por falta de presupuesto, pese a los esfuerzos hercúleos de su directora, licenciada Renza Gambetta Quelopena. Las rentas del canon minero no le alcanza y ahora será menor su monto. Vivimos menos anclados en el pasado por una tarima legal.
De cada cien abogados recibidos, se gradúan apenas dos matemáticos y un físico. Los alumnos que estudian ingeniería, ciencias agropecuarias, química, física y matemáticas no llegan al diez por ciento del total en las universidades públicas de Tacna. En la universidad privada, esta relación cae drásticamente al 2.5 por ciento.
Mercadillos
Lo que sí es un beneficio para Tacna es la venta de artículos importantes en los denominados “mercadillos”. Los mostradores de los vendedores malencarados y de rostros curtidos están sentados en altos taburetes, y ante ellos los futuros compradores aprovechan la ocasión para comprar barato, incorporándose a la riada de clientes que tienen preferencia por los aparatos eléctricos. Toda transacción es válida, ya que el vendedor otorga factura por la compra y luego ésta es revisada en los terminales terrestres y en el aeropuerto. Existe además en Tacna pisco auténtico, no el desabrido aguardiente chileno y vinos añejos para el buen vivir.
Sin embargo, en Tacna existe entre sus habitantes el dolor, terrenal y pasado, que empieza a tirarles para abajo, ante la inercia del gobierno.
La Ley 29281 dispone que la distribución del canon es por partes iguales. Aquí la ley aparece favoreciendo a Moquegua. La referida norma jurígena debió establecer que en caso de circunscripciones vecinas el concesionario debe abrir dos contabilidades: una para Moquegua y la otra para Tacna y así la repartición del canon será justo y equitativo. Por mitades, es un reflejo irreal y arbitrario.
No conserva el principio de la Ley de Canon que habla de “participación efectiva y adecuada… por la explotación de sus recursos naturales”. Es decir a cada Región le corresponde lo que ha extraído por recursos naturales, y no por mitades, que resulta obviamente distorsionador del espíritu de la norma directriz. De lo contrario, cada Región tendrá un evidente escamón y sus pobladores quedan en un punto lejano, con sus pobladores mirando al Estado con sus ojos de ámbar incrustados.
Este novísimo dispositivo legal no mandó lo correcto: el canon minero debió calcularse conforme al volumen minero extraído de Moquegua y Tacna en dos cuentas separadas que debía realizar la Southern. Ahora basta una Declaración Jurada de esta empresa para deslindar el monto obtenido de sustancias metálicas. Siempre una Declaración Jurada por el total ofrece subjetivismos cuando el asunto en de bate se podría arreglar de otra forma.
Ingratitud
Lamentablemente existe un tufo áspero y evidente entre Moquegua y Tacna que ha acarreado serios problemas por el reparto del canon. El último estuvo constituido por la destrucción cometida contra un local estatal en Tacna realizado por un grupo encapuchado de militantes anónimos y siniestros de Patria Roja y no faltaron gentes traídos en buses de Moquegua. Estos hechos luctuosos ocasionados por gentes venidos de afuera, ha sido una derrota para el Perú. La espada de Damocles sigue latente y en cualquier momento Tacna será víctima de ella.
La reciente ley de marras que hemos comentado tiene un notario flujo circular que desciende de una gran altura con dos brazos desiguales, amputados, y Tacna queda sujeta a la subjetividad de la Southern y sus cálculos subjetivos.
Más allá de la bella Alameda, en Tacna, no dejamos de ver cerros y chabolas, montadas una sobre otra. La pobreza es palpable en
Tacna que ha superado su capacidad poblacional por la migración de gentes de otras regiones. La masa electoral en los próximas elecciones irá al candidato que proponga el chavismo si el único recurso viable (el canon minero) no es repartido como corresponde.
No debemos ser ingratos. Tacna regresó al Perú y lo recordamos con fervoroso patriotismo y calor humano año tras año dándole la cara viril frente al corvo chileno que no deja de intimidar. Tacna “no debe permanecer como una casa vacía, abandonada. A veces abre los ojos. No ve nada en especial”. (Diane Wei Liang. El ojo de Jade. Madrid, 2007. p. 105).
Esta ley reguladora de la distribución del canon minero entre Tacna y Moquegua tiene la cara como la matraca de un hechicero y tiene el olor a tabaco de liar y a madera chamuscada. El brezo y las ortigas caen sobre la piedra manchada de musgo y ha sellado la posibilidad de Tacna para una participación justiciera en el canon minero. Enturbia una visión que ya era vaga y contrasta con la realidad de un principio constitucional.
Tacna permanece hoy en la cama, abandonada. A veces abre los ojos y siempre pensemos que es el faro de la Peruanidad tan venida a menos últimamente.
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