60% de la cocaína producida en Perú tiene como destino países de Europa
Droga exportada por puertos y aeropuertos llega a 121 TM al año
Se ha establecido que otro modus operandi por el que las mafias del TID “blanquean” sus dineros mal habidos, es mediante un abundante contrabando y piratería, que incrementa la inseguridad en ciudades, carreteras y zonas de frontera. Al respecto, la PNP anunció en octubre del 2008, que en dicho año se habían perpetrado 57 asaltos a vehículos interprovinciales, la mayoría en Ica, Ayacucho y Lambayeque. Antes, la Comisión Contra el Contrabando y Piratería de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) había denunciado en agosto del 2008, que cada año en el Perú se moviliza mercadería de contrabando por US$1.400 millones y US$600 millones por piratería, un 5% más que el 2007.
Estas rutas del contrabando podrían usarse, además, para el tráfico de armas y explosivos. La SNI señala que unos 100 camiones portando contrabando, ingresan dos veces a la semana por las fronteras peruanas; con lo cual, también se hace más terrible la siniestralidad vial en carreteras y regiones fronterizas. Y cerrando un círculo letal, la corrupción y rutas establecidas por los contrabandistas facilitan el accionar de tratantes de personas; del crimen organizado y hasta de grupos terroristas; al tiempo que posibilita la infiltración de precursores químicos para el TID y la salida de droga. Otros datos de la SNI indican que Lima metropolitana concentra el 50% del contrabando y piratería del Perú; aumentando el caos, la informalidad y corrupción en esta ciudad capital; todas ellas, lacras propicias para la delincuencia y criminalidad; lo que ayuda a comprender por qué Lima tiene los más altos índices de victimización del país.
Entre tanto, el incesante TID y el contrabando de insumos químicos vulneran la seguridad portuaria y aérea, pues bajo el dinamismo del comercio exterior las mafias del TID usan empresas formales para “exportar” cocaína de manera subrepticia. Precisamente, los últimos hallazgos de la Dirandro revelan que mediante sobornos o la connivencia de malos empresarios, los traficantes socavan la seguridad aérea y marítima: al ocultar droga entre productos hidro-biológicos u orgánicos (páprika, espárragos, noni, harina de quinua, entre otros), y agrícolas procesados, harina de pescado e incluso entre minerales o en las propias estructuras de aviones y barcos.
Beneficiándose las mafias del TID, de un insuficiente sistema de vigilancia y seguridad estatal; incapaz siquiera de neutralizar una parte significativa de la droga “exportada” por puertos y aeropuertos, que según estimados oficiales llega a 121TM de cocaína anual; más aún, si, de acuerdo con la Empresa Nacional de Puertos del Perú (Enapu) y el Instituto Peruano de Economía (IPE), se movilizaron en el Perú un millón de contenedores durante el 2007, de ellos un 88% por el puerto del Callao. En circunstancias, donde la incautación de cocaína en el Perú descendió 45% el 2007, respecto al 2006, y las fuerzas del orden incautan menos del 20% de la producción potencial de cocaína anual.
Cárteles, rutas y mercados de la cocaína peruana
Entre el 2005 y el 2008 se consolidó una nueva trayectoria para los mercados de la cocaína peruana: estudios hechos por Devida ponen de manifiesto que el 60% de la cocaína “exportada” desde el Perú, tiene como destino a los países de la Unión Europea; siendo Madrid, España, y Ámsterdam o Rótterdam, Holanda, las “ciudades puente” hacia Europa, además de mercados para esa droga.
Por lo pronto, se mantienen como rutas intermedias: Sao Paulo, Rio de Janeiro, Buenos Aires y Santiago de Chile. Esta nueva distribución, ubica a EEUU en el segundo lugar del consumo de cocaína peruana, con un 30% de la producción potencial anual.
Según la DEA, hasta el 2007, los principales suministradores de cocaína para EEUU siguen siendo los cárteles mexicanos en sociedad con mafias colombianas, imponiéndose en el mercado de la droga estadounidense a organizaciones criminales dominicanas, rusas, israelíes, nigerianas, asiáticas y jamaiquinas; algunas de las cuales operan en el Perú a menor escala. Un dato revelador sobre este asunto: en octubre del 2008, el viceministro para Políticas y Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa de Colombia, Sergio Jaramillo, denunció en México D.F.: “Los cárteles mexicanos tienen un nexo directo con las FARC de Colombia y compran cocaína a cabecillas como Gabriel Ángel Lozada, en la frontera colombo-ecuatoriana”.
Paralelamente, un informe en el 2008, del Servicio Canadiense de Información Criminal, expresa: “En Canadá la cocaína es importada de países productores, especialmente del Perú o mediante República Dominicana, Guayana, Jamaica y México”. Y en Lima, la Dirandro y analistas independientes sobre el TID, re-calculan sus estimaciones y señalan que desde territorio peruano, los cárteles mexicanos de Tijuana, Sinaloa, Juárez y del Golfo, asociados con mafias colombianas y peruanas, trafican en su mayoría por vía marítima, más de 100 TM de cocaína desde el 2007, hacia Europa, Norteamérica, Asia y África.
Corroborando esta “supremacía mexicana”, la Dirandro aseveró en setiembre del 2008, que el cártel de Sinaloa (México) y el cártel del Valle del Norte (Colombia) se aliaron por primera vez con mafias peruanas para traficar un alijo de 2.5 TM de cocaína valorizada en US$125 millones y acopiada en el VRAE y Huallaga, para llevarla hasta Holanda; pero que al final, fue confiscada en Lima por la Dirandro con apoyo de la DEA.
En definitiva, Devida, Dirandro, la DEA, el monitoreo de la ONU y Cedro, coinciden en que desde el Perú sale cocaína en las siguientes rutas y cantidades: Ecuador (74 TM ó 27.8% del total); Colombia (3 TM ó 1.1%); Brasil (30 TM u 11.3%); Bolivia (3 TM ó 1.1%); Chile (35 TM ó 13.2%); por el aeropuerto “Jorge Chávez” del Callao (7TM ó 2.6%); por el Océano Pacífico (114 TM ó 42.9%); a las que se añade en el 2007, 10 TM, la mayoría por la frontera boliviana, quedando para el consumo interno unas 14 TM de cocaína.
TID por las fronteras
Junto a los datos antes citados, existen nuevas pruebas sobre las modalidades del TID por los países limítrofes del Perú, que por ejemplo, muestran al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú, en abril del 2008, un notorio incremento en los cultivos de hoja de coca (1,500 Has.) en la frontera con Colombia: zonas de Napo, Putumayo y Amazonas, alentado por el Frente Amazónico del grupo terrorista FARC de Colombia; así mismo, en la frontera con Ecuador; además de embarques con toneladas métricas de cocaína por el puerto de Paita, Piura; la ubicación geográfica de Aragoto y Remolinos en Ayabaca y Huancabamba-Piura y el abandono del Estado, las convierten en zonas idóneas para el TID.
Aquí hay laboratorios que procesan PBC trasladada por clanes familiares, mediante carreteras y caminos de herradura desde Áncash, San Martín y los valles del Monzón y el VRAE; a la vez, hay rutas de salida para la cocaína e ingreso de insumos químicos (que en Ecuador son más baratos), mediante la senda piurana de Talara, Lobitos, Máncora, hacia Tumbes, Aguas Verdes, hasta Huaquillas, Macará y Loja, Ecuador; y por La Tina, Sullana (Piura) también a Macará.
Sobre esta coyuntura, la PNP informa que hasta octubre del 2008, se incautaron sólo 300 kg. de cocaína en Piura de paso a Ecuador, de un total calculado en 74 TM, que cada año se trafica hacia ese país.
De otro lado, indagaciones del analista Jaime Antezana muestran que en Caballococha hay signos exteriores de riqueza y vínculos del TID con el poder político, junto a una protección corporativa de los cultivos de coca y laboratorios de PBC; todo ello, favorecido por un débil control en el puerto de Iquitos.
Quien domina los cultivos de coca en esta zona es la etnia Ticuna, en Cusillococha. La ruta de la droga va por afluentes que culminan en el río Amazonas, y prosigue hacia la Triple Frontera: Santa Rosa (Perú)-Tabatinga (Brasil) y Leticia (Colombia). Del VRAE también sale droga hasta Brasil, por Masuco-Inambari (Puno). En concreto, por la ruta de Loreto, se llega hasta Brasil: la cocaína o PBC peruanas van de Ucayali por vía fluvial y desde allí la trasladan, mafias brasileñas (con el ‘know how‘ de las mafias colombianas) y ellas a su vez, trabajan con mafias rusas, para abastecer al “mercado” de la cocaína de Europa del Este.
Expansión del TID en la frontera Perú-Bolivia
En esa misma línea, Jaime Antezana advierte que en la frontera Perú-Bolivia, se trata de clanes, familias, que conforman un “pequeño cártel” boliviano para traficar cocaína a Europa sin nexo con los cárteles mexicanos. En esta zona fronteriza, la droga proviene del VRAE y Cusco, Quillabamba, en La Convención (provincias de Yanatile y Cosnipata). En un entramado, donde las “firmas” peruanas son socias menores de las mafias bolivianas.
Las rutas de la droga peruana hacia Bolivia son terrestres y utilizando mochileros denominados “cargachos”, que caminan y emplean mulas de carga por varios días desde el VRAE a Quepasiato, distrito de Charape, de ahí otros la trasladan a Quillabamba, luego a Cusco, Puno, Desaguadero y por último, a La Paz. En este circuito del TID, el Cusco no es sólo ciudad de paso sino de gran venta y consumo de cocaína para turistas, pero también una plaza para el lavado de activos, bajo la cubierta del ‘boom’ turístico, inversiones privadas y del canon gasífero.
Cálculos recientes de agencias antidrogas indican que a La Paz, Bolivia, ingresan semanalmente cientos de kilogramos de cocaína peruana, aunque también se refina esta droga en La Paz. En tal coyuntura, la agencia antidrogas boliviana, Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), incautó 15 TM de cocaína peruana de enero a setiembre del 2008.
Y esto tiene una explicación: en valles de Puno, se produce hoja de coca y PBC; por ejemplo, en San Gabán, Alto Inambari y Sandia. Mientras que en alrededores de Azángaro, en Juliaca e Ilave, se han montado pozas de maceración para producir PBC; siendo la actividad mixta: se elabora PBC y Juliaca se ha convertido en un centro de refinamiento de cocaína y lavado de activos junto a Puno. Todo esto, camuflado por un intenso contrabando de mercaderías y piratería.
(*) Consultor en Seguridad e Inteligencia de Projusticia
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