Grau: el campeón del Pacífico

En homenaje a su natalicio
Contralmirante (r) Hugo Ramírez Canaval

La Razon

El gran almirante del Perú, Miguel Grau (n. 27- julio 1834 y + 08 octubre 1879), es la más pura expresión de las grandezas de nuestra raza. No hay nada nuevo que se pueda decir sobre su ejemplar vida. En reconocimiento a su trayectoria y su gallarda actividad en defensa de la honra nacional, los peruanos nunca hemos escatimado homenajes y ahora es también “El Peruano del Milenio” por elección nacional.

Empero, considero que seguimos en deuda con el almirante Grau. Por eso me permito exponer una idea. Le ruego, estimado lector, considerar mi propuesta. Creo que el heroico comandante del glorioso monitor Huáscar no ha recibido el homenaje que realmente merece. Para él no es ningún homenaje el título de “Caballero de los Mares”.

Me explico: los peruanos somos todos caballeros por ancestro. Nuestra raza proviene de 2 razas imperiales, 2 pueblos superiores. Recordemos cuánto de Sudamérica abarcaba el Incanato. Aquellas civilizaciones siguen causando admiración. Por su lado, los españoles venían de un imperio europeo en cuyos dominios jamás se ponía el sol.

El virreinato del Perú siempre fue el más grande y poderoso en el Nuevo Mundo. Muchos de la nobleza española vivían en Lima. Esa alcurnia se refleja en la conocida caballerosidad y gentileza de los peruanos. Eramos el país más poderoso e importante de este lado de Sudamérica. En 1866 defendimos a Chile, que pidió auxilio por la amenaza de la misma escuadra española que nosotros sí enfrentamos solos el 2 de mayo de 1866.

Somos un pueblo por el que se acuñó esa frase de “Vale un Perú”. Grau era un peruano caballero y un oficial de Marina. Nunca hizo nada que no le fuera natural, como para recordarlo y exaltar su gloriosa memoria llamándolo el “Caballero de los Mares”.

En cambio, hay muchas acciones que realizó durante la Campaña Naval donde demostró la superior capacidad profesional, la osadía y gran valentía, así como la generosidad natural en cualquier peruano. Tuvo mucho éxito, a tal extremo que el propio enemigo de entonces lo exalta. Creo que Grau se ha ganado el título de “Campeón del Pacífico”. Los peruanos debemos honrar al guerrero y no al caballero. Los historiadores chilenos dicen:

Benjamín Vicuña Subercaseaux escribió: “En verdad e imparcialmente considerado, Grau fue el alma y la figura descollante en esa guerra naval, tanto por su pericia náutica y, el sentido estratégico, como por su heroísmo”.

Jorge Inostrosa, comentando la segunda campaña del Huáscar, dice: “…el dragón del mar había vuelto a aparecer… había un solo barco en el Pacífico sur… un solo hombre capaz de meterlo en la bahía, desdeñando la vigilancia de la escuadra chilena… La inconcebible y burlesca incursión del Huáscar, la desdeñosa prueba de superioridad dada por el almirante Grau, hizo enrojecer de vergüenza a los chilenos”.

En El Mercurio de Chile, en su página “Diario de la Guerra” que publicaba el año del centenario, encontramos, entre otras:

1 de agosto, reproduce el diario del comandante general de la Marina, el abogado Eulogio Altamirano, que dice: “Grau ya venía de nuevo hacia el sur a hacer de las suyas”.

7 de agosto, el editorial titulado “Otra vez el Huáscar” sostiene: “El Huáscar merodea a sus anchas por el litoral del norte chileno. Es la pesadilla del almirante Williams Revolledo, que va en aumento…”.

8 de agosto, comentando las correrías del Huáscar, afirma: “Todos se sentían mortificados con sus repentinas excursiones a nuestras costas, teniendo como teníamos una superioridad incontestable…”.

26 de agosto, detalla: “El ministro en campaña Sotomayor escribe a Altamirano y le dice: Huáscar puede ir a Valparaíso en busca del Cochrane o del dique. Sotomayor no exageraba… ya sabía que Grau era un marino de excepción…”.

Carlos López Urrutia: “El presidente del Perú contaba con la ayuda de uno de los más brillantes marinos que recuerda la historia: don Miguel Grau”.

El historiador inglés Clements R. Marham escribió: “Mientras el bravo comandante del Huáscar burló las fuerzas inmensamente superiores del enemigo y paseó por los mares el pabellón peruano al tope de su barco, los chilenos no osaron emprender expedición alguna de importancia”.

El historiador italiano Tomás Caivano resalta: “El Perú, casi sin Marina, tenía marinos valerosos e inteligentes que sabían sacar todo el partido posible a los débiles y mezquinos elementos puestos a su disposición… El Huáscar se convirtió en poco tiempo en dolorosa pesadilla para los capitanes chilenos. El temor que rodeaba su nombre contuvo las superiores fuerzas del enemigo”.

Nuestros historiadores no nos cuentan esas cosas, siempre nos hablan del caballero que recogió enemigos del mar, aquel que no bombardeó las resacadoras de agua en Antofagasta, ese que nunca bombardeó una ciudad indefensa, etc., pero no nos han contado ni siquiera lo que dicen otros historiadores sobre Grau el guerrero. Estas citas creo que apoyan mi propuesta de llamar al gran almirante Grau, con toda justicia, el “Campeón del Pacífico”.

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